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El mercado ofrece una variedad infinita de productos dirigidos al consumidor en general. Para tomar una decisión acertada, a la hora de escoger aquellos productos que fomentan un consumo sostenible, se necesitan unas pautas de selección. En esta guía se presentan diferentes criterios al respecto. Las etiquetas de los productos La ayuda más fácil - y por esto quizás la más importante – a la hora de escoger un producto, la ofrecen las etiquetas. Normalmente se sitúan en una parte visible del envase o en la publicidad y pueden estar como leyenda o dibujo representativo. En los comercios, casi todos los productos llevan alguna de estas etiquetas. En este análisis, las etiquetas fundamentales son aquellas que identifican a los productos sostenibles. Su objetivo es marcar la diferencia entre los productos sostenibles de otros que ofrecen el mismo servicio, pero que no sirven para fomentar el consumo sostenible . No es necesario que el consumidor recurra a diferentes fuentes de información sobre un producto o servicio, ya que la etiqueta es el distintivo relevante que especifica la propiedad o característica de éste, que satisface los requerimientos ambientales. Lo importante es reconocerla y/o exigirla en el comercio en el momento de adquirir el producto. El concepto “producto sostenible” abarca, según el propósito de esta guía, todos los productos o servicios que benefician al medioambiente y/o consideran aspectos sociales. Además nos referimos a productos, que conllevan a un ahorro considerable de energía y agua. Conforme a esto se puede diferenciar entre:
También es muy importante diferenciar claramente entre las etiquetas que son obligatorias por ley (por ejemplo: el etiquetado uniforme del consumo de energía y de otros recursos de los aparatos domésticos) y las etiquetas voluntarias. Éstas últimas pueden ser o no oficiales. Dentro de las oficiales podemos encontrar por ejemplo “la Flor UE”, el “Distintivo de Cataluña” y la Etiqueta “AENOR Medio Ambiente“. Las etiquetas obligatorias por ley son automáticamente oficiales. Las etiquetas oficiales tienen en cuenta criterios basados en parámetros legales, los cuales son elaborados por organismos sociales reconocidos y su acatamiento es controlado y certificado por instituciones independientes. En las etiquetas privadas, no se puede garantizar, al cien por cien, un proceso neutral en cuanto a la selección de criterios y a la certificación. Sin embargo, algunas, como por ejemplo la certificación FSC, tienen un gran reconocimiento. Por lo tanto, en esta guía, se han considerado las etiquetas privadas que son reconocidas. No obstante, hay que tener en cuenta que las etiquetas privadas no están sujetas a ningún tipo de control, por lo que la mayoría no sirven como criterio para las compras sostenibles. Otros criterios En la Península Ibérica se pueden encontrar una amplia variedad de productos, que están etiquetados como sostenibles. La oferta de estos productos, sin embargo, no es tan amplia como para cubrir todas las áreas del mercado. A esto se le suma el hecho de que una gran parte de la población no tiene conocimiento de la existencia y objetivo de estas etiquetas. Así, e independientemente de la existencia de etiquetas especiales, en la descripción de cada producto se han incluido sugerencias y consejos de carácter general, que deben tenerse en cuenta en la compra y el uso de los productos. |